domingo, 5 de enero de 2014

LA LEYENDA DE LAS GARGOLAS



En todas las ciudades y pueblos corren leyendas e historias fantasticas correspondientes a lugares y personas conocidas del ambiente local.
Les dejo debajo la leyenda de las Gargolas del Hotel Muñiz. Para quienes conocen Bahia Blanca, sabran de que lugar hablo, aunque seguramente pocos conozcan esta historia... real?

 
 Corría principios del siglo XX. Bahía Blanca comenzaba a tomar forma de icono en el sur argentino y la ciudad se iba ampliando cada vez más.

Con la creación del puerto de Ing. White la población fue creciendo exponencialmente y, por ende, los reclamos de los recintos típicos de ciudades importantes.

Fue cuando se encomendaron las construcciones del Palacio Municipal contemporáneamente con la ampliación de la Catedral Nuestra Sra. de La Merced.

En una lucha interna de los arquitectos que encararon ambos proyecto se decide traer a la catedral un conjunto de figuras desde Italia, para destacarla del edificio que se estaba construyendo frente a ella.

Pasados 2 meses arriban a la ciudad por barco cuatro gárgolas construidas especialmente para dicho edificio. 
 Los obreros las bajaron hacia un carromato tirado por cuatro caballos y las llevaron hasta las puertas de la catedral, que estaba en su etapa final de construcción.  En la misma ya habitaban el cura local y su monaguillo, quien todos los días lo ayudaba con la ardua tarea de tocar las campanadas de cada hora.

Los obreros comenzaron a bajar las gárgolas del carromato, con sumo cuidado para evitar daños. 
 Misteriosamente, cuando fueron a bajar la ultima gárgola, esta no se pudo mover. 
Probaron de diferentes formas pero no lograron sacarla del carro. 
Esto era raro ya que las otras tres no habían supuesto un problema y, teóricamente, el peso de esta última era el mismo. La suposición lógica fue que el largo día de trabajo en cargarlas y descargarlas los había agotado, por lo que no dieron mayor importancia.

Llegada la noche, el cura y su monaguillo se dispusieron a dormir, ya que tenían que levantarse en turnos de dos horas para tocar las campanas, como eran las costumbres de la época.

El cura se levanto en su turno de las 4 de la mañana y toco las campanas cuatro veces. Luego se fue a dormir para esperar su próximo turno a las 6.

Pasado algo más de media hora las campanas sonaron otra vez. El cura se despertó y vio que el monaguillo seguía dormido en el catre conjunto. Este pensó, entonces, que seria el viento que había hecho repicar el badajo, entonces siguió durmiendo.

El campanazo de las 5 menos diez se escucho claramente y el cura estaba bien despierto.
Le aviso a su monaguillo que no se preocupe en subir a tocar las campanas ya que el iba a hacer guardia lo que quedaba del día, porque creía que alguien podía estar haciendo alguna broma.

El cura trepo hasta el campanario principal y se sentó a esperar. Las campanas no volvieron a sonar.

Al otro día comentó con los vecinos lo sucedido al la noche, restándole importancia y adjudicándolo a que algunos muchachos habían estado haciendo de las suyas esa noche.
Paralelamente los obreros trataron de descargar la gárgola del carromato, fracasando nuevamente.

El día se paso y volvió la noche, con la rutina de los toques horarios.
El campanazo de las 3 y cuarto fue claro y el cura trepo rápidamente al campanario a ver que sucedía. Al llegar no encontró nada, pero lo alerto el sonido de un batir de alas y a lo lejos vio una sombra que se alejaba hacia la zona de quintas de la primitiva ciudad (hoy Av. Alem).

Raudamente bajó del campanario y comenzó a seguir aquella figura.

Corrió desesperadamente, cruzo las quintas y el arroyo Napostá y, de pronto, se detuvo.
Giró y comenzó a correr hacia la ciudad nuevamente. Corrió y corrió sin mirar hacia atrás.

Al otro día, después de una larga búsqueda, el cuerpo sin vida del cura fue encontrado entre unos pastizales, con el rostro desfigurado de espanto.
Nunca se supo el motivo de su muerte.

Pasado un mes del hecho se continuaron las labores en la catedral y, esta vez, por razones arquitectónicas, se decidió que las gárgolas no eran correspondientes con el edificio. Casualmente para la misma época se estaba construyendo el Hotel Muñiz, aledaño a la Casa Muñiz, un edificio histórico inaugurado en 1907 que se encuentra en la esquina de Chiclana y O’higgins.
 
 El arquitecto del hotel decidió colocar las gárgolas descartadas en el proyecto de la catedral.  A partir de ahí, las mismas se pudieron descargar sin ningún inconveniente, incluyendo la que nunca había podido ser bajada del carromato. 
Hoy en día se pueden apreciar las cuatro gárgolas en el frente del hotel, aunque la habitación en donde esta la gárgola que no se había podido descargar permanece cerrada al publico...
        
         
     
  

domingo, 8 de diciembre de 2013

Annabelle, la verdadera muñeca de la película EL CONJURO !!



¿Crees en los objetos poseídos?, ¿Malditos?, ¿En muñecas embrujadas que se mueven solas, y que incluso pueden llegar a matar? ¿No? Parece la historia de una película de terror, lo sé… Pero mi amigo, ¡créeme! Esta es una historia real y aterradora sobre una muñeca llamada Annabelle.





 Annabelle Warren.
Annabelle colocada en su caja por los Warren.




El caso de Annabelle fue investigado por nada menos que la famosa pareja demonólogos e investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren

Para los que no recuerdan, son los mismos que investigaron, por ejemplo, el caso en Amityville, una de las mayores tragedias en los EE.UU. y que más tarde se convirtió en una película de culto. 

Aunque Ed ya ha fallecido, Lorraine sigue participando siempre en las investigaciones paranormales en “Paranormal State” (Estado Paranormal en el Canal Bio) Por invitación de Ryan Buell.

El caso que veremos a continuación, de la muñeca Annabelle, es uno de los más famosos de los Warren y fue registrado en el libro “The Demonologist“. El texto ha sido tomado de la página oficial de la pareja Warren y se tradujo al español.


La maldición de la muñeca del diablo conservada en el Museo Ocultista de los Warren.

Raggedy Ann muñeca del diablo
Reconstrucción del Caso de Annabelle. La muñeca cambiaba de posición en la cama.


En 1970, una madre compró una vieja muñeca de trapo Raggedy Ann* en una Hobby Store (Tienda especializada en muñecas de colección). La muñeca era un regalo para su hija, Donna, por el día de su cumpleaños. 

Donna, en aquel momento, era una estudiante universitaria, se preparaba para graduarse en enfermería y vivía en un pequeño apartamento con su compañera Angie (también enfermera). 

Muy contenta con la muñeca que su madre le había regalado, Donna la colocó sobre la cama como decoración y no le prestó más atención hasta unos pocos días más tarde. 

Con el tiempo, Donna y Angie se dieron cuenta de que parecía haber algo muy extraño y aterrador en la muñeca

La muñeca aparentemente se movía sola, al comienzo fueron movimientos relativamente imperceptibles, como cambio de una posición a otra, pero con el tiempo el movimiento se hizo más notable. 

Donna y Angie llegaban a casa y encontraban a la muñeca en un lugar completamente diferente a dónde la habían dejado. 

A veces, encontraban a la muñeca con los brazos y las piernas cruzadas en el sofá, otras ocasiones en posición vertical, de pie, apoyada en una silla en el comedor. 

Varias veces Donna puso a la muñeca en el sofá antes de salir para el trabajo, y al regresar a casa encontró a la muñeca de nuevo en su habitación, en la cama y con la puerta cerrada.



Los Mensajes

 

Annabelle, la muñeca, no sólo se movía, sino que también escribía

 Transcurrido aproximadamente un mes de la primera experiencia, Donna y Angie comenzaron a encontrar mensajes con lápiz sobre un papel de pergamino que decía “Ayúdanos” y ” Ayuda a Lou”. 

La letra parecía pertenecer a un niño pequeño. 

La parte que da miedo de los mensajes no eran los textos, sino la forma en que fueron escritos. 

En esa época, Donna no tenía papel pergamino en su casa donde se pudieran escribir esos mensajes. Entonces, ¿De dónde venían?


Annabelle
Annabelle en la actualidad, confinada a una caja hecha especialmente para ella, en el Museo Ocultista de los Warren.



La Medium


Una noche Donna llegó a casa y encontró la muñeca nuevamente en una posición diferente a la que había dejado, esta vez en su cama. 

Donna ya sabía que esto era típico de la muñeca, pero de alguna manera sintió que esta vez era diferente, algo no andaba bien. 

Un sentimiento de temor se apoderó de ella cuando, al inspeccionar la muñeca, vio lo que parecían gotas de sangre en la parte posterior de las manos y en el pecho. 

Aparentemente de la nada, un líquido rojo aparecía en la muñeca. 

Asustadas y desesperadas, Donna y Angie decidieron que era el momento de buscar asesoramiento de personas expertas en el tema.

Sin saber a dónde ir, las jóvenes contactaron a una médium y una sesión fue realizada en la habitación. 

Fue entonces cuando a Donna se le presentó el espíritu de Annabelle Higgins

La médium relató la historia de Annabelle a Donna y Angie. 

Annabelle era una jovencita que vivía en la propiedad antes de la construcción de las viviendas, en lo que fueron los “momentos felices” de su vida. 

Tenía tan sólo siete años cuando su cuerpo sin vida fue encontrado en el campo dónde ahora había un complejo de departamentos.

El espíritu le dijo a la vidente que se sentía cómoda con Donna y Angie, y que quería estar con ellas y ser amada. 

Sintiendo compasión por Annabell y su historia, Donna permitió que la muñeca continuara “poseída” por Annabell para que se quedara con ellas. 

Sin embargo, pronto descubrieron que Annabelle no era lo que parecía. 

Esto no fue un caso común y definitivamente aquella no era una muñeca normal.


El relato de Lou.

Annabelle muñeca maldita


Lou era un amigo de Donna y Angie que había estado con ellas desde el día en que llegó la muñeca. 

A Lou nunca le agradó la muñeca y en varias ocasiones advirtió a Donna que era mala y que debía deshacerse de ella. 

Pero Donna tenía un vínculo afectuoso con la muñeca y sin dar demasiado crédito a los “sentimientos” de Lou se quedó con ella. 

La decisión de Donna sería un terrible error.

Lou se despertó una noche de un sueño profundo en evidente pánico. 

Más de una vez había experimentado pesadillas recurrentes. 

Sólo que esta vez, de alguna manera, algo parecía diferente. 

Era como si estuviera despierto, pero sin poder moverse. 

Miró alrededor de la habitación, pero no pudo distinguir nada inusual, y entonces sucedió. 

Mirando hacia abajo en dirección a sus pies, vio a la muñeca, Annabelle. 

Ella comenzó a deslizarse lentamente por su pierna, y luego al pecho, ahí se detuvo. 

En cuestión de segundos la muñeca comenzó a estrangularlo

Lou, paralizado y jadeando al punto de asfixia, se desmayó. 

Lou despertó a la mañana siguiente, seguro que aquello no había sido un sueño, estaba decidido a deshacerse de la muñeca y del espíritu que la poseía. 

Lou, sin embargo, tendría más de una terrible experiencia con Annabelle.

Preparándose para un viaje al día siguiente, Lou y Angie estaban buscando mapas solos en el apartamento. 

La casa parecía extrañamente silenciosa. 

De repente, sonidos de personas hablando se escucharon desde la habitación de Donna, temiendo que alguien hubiera entrado, Lou decidió ir a averiguar quién o qué estaba allí, caminó tranquilamente hacia la puerta y esperó hasta que los ruidos se detuvieron antes de entrar y encender la luz. 

La habitación estaba vacía a excepción de Annabelle que yacía en el suelo en una esquina.

Lou escudriñó la habitación buscando signos de una entrada forzada, no había nada fuera de lugar. 

Pero a medida que se acercaba a la muñeca tenía la impresión de que alguien estaba detrás de él. 

Cuando se volvió rápidamente se dio cuenta de que no había nadie más allí. 

Poco después, en un instante, se encontraba agarrándose el pecho, acurrucándose del dolor, con cortes profundos y hemorragias. 

Su camisa estaba manchada de sangre y al abrirla, sobre su pecho había lo que parecían siete marcas de garras distintas, tres verticales y cuatro horizontales, todavía estaban calientes como unas quemaduras. 

Estas marcas se curaron casi inmediatamente, al día siguiente apenas podían distinguirse y para el segundo día se habían ido por completo.


Investigación Paranormal: Los Warren.

 

 

Donna finalmente estaba dispuesta a creer que el espíritu de la casa no era una niña, sino un espíritu no humano demoníaco por naturaleza

Después de la experiencia de Lou, Donna sintió que era el momento de buscar asesoramiento de expertos y, de hecho, entró en contacto con un sacerdote episcopal llamado el Padre Hegan. 

El Padre Hegan sentía que era un asunto espiritual y entonces la puso en contacto con una autoridad más alta en la iglesia, el Padre Cooke, quien de inmediato entró en contacto con los Warren.

Ed y Lorraine Warren de inmediato se interesaron en el caso y contactaron a Donna por la muñeca. 

 Después de hablar con Donna, Angie y Lou llegaron a la conclusión inmediata de que la propia muñeca no estaba poseída en realidad, sino que era manipulada por una presencia no humana. 

Los espíritus no poseen objetos inanimados, como casas o juguetes, ellos poseen a las personas. 

Un espíritu no humano puede vincularse a un lugar u objeto, y esto es lo que sucedió en el caso de Annabelle. 

Esta muñeca era manipulada por un espíritu que creaba la ilusión de estar vivo, con el fin de obtener reconocimiento y llamar la atención. 

De hecho, el espíritu no tenía la intención de estar ligado a la muñeca, estaba tratando de poseer un huésped humano.


Annabelle y  Lorraine Warren
Annabelle en los brazos de Lorraine Warren, en la época de la investigación.


El espíritu, en este caso un espíritu demoníaco no humano, se encontraba esencialmente en la fase de infestación del fenómeno. 

Comenzó a mover la muñeca por todo el apartamento a través de teletransporte para despertar la curiosidad de los moradores con la esperanza de que le dieran atención. Y se la dieron. 

Cometieron el predecible error de llamar a un médium al apartamento para comunicarse con él. 

El espíritu no humano ahora era capaz de comunicarse con el médium, exploró las vulnerabilidades emocionales de los residentes y pretendió ser una niña inocente perdida, a la que, durante la sesión, se le dio el permiso (por Donna) de habitar en el apartamento. Así como un espíritu demoníaco es negativo, también lo son los fenómenos causados ​​por el. 

Despertó el miedo a través de los movimientos extraños de esa muñeca, materializó los perturbadores mensajes escritos a mano, las gotas simbólicas de sangre en la muñeca, y finalmente llegó a los ataques contra Lou, dejándole la marca simbólica de la bestia. 

La siguiente etapa de la infestación del fenómeno habría sido una posesión humana completa

Si estos fenómenos hubieran continuado más de dos o tres semanas, el espíritu se habría apoderado por completo, dañado o asesinado a alguien de la casa.

En la conclusión de la investigación, los Warren consideraron conveniente tener una bendición de exorcismo del padre Cooke para limpiar el apartamento. 

“La bendición episcopal de la casa, un documento de siete páginas que está marcado con una naturaleza totalmente positiva. 

 En lugar de expulsar específicamente a entidades malignas de la vivienda, el énfasis está dirigido a llenar la casa con poderes positivos y Dios.”- Ed Warren. 

A petición de Donna, y como una precaución adicional para que los fenómenos no se produjeran nuevamente en la casa, los Warren tomaron a la gran muñeca de trapo y la llevaron consigo cuando se marcharon.

La Conclusión.

 

El Padre Cooke, aunque incómodo con su papel como exorcista, accedió a realizar el ritual de exorcismo de siete páginas, una doctrina que recitó por todo el apartamento hasta el punto en que los Warren estaban seguros de que la entidad ya no residía allí. 

Estuvieron de acuerdo en llevarse la muñeca de la casa. 

Antes de irse, Ed puso la muñeca en el asiento trasero del coche y acordó que no iría por la interestatal, en caso de que el espirito no humano todavía residiera en la muñeca.

Sus sospechas fueron confirmadas, los Warren se sentían objeto de un odio feroz

Así, en cada curva pronunciada el coche derrapaba y se moría provocando fallos en la dirección y los frenos. 

Repetidamente el coche estuvo a punto de la colisión. 

Ed detuvo el coche, se dirigió al asiento de atrás y de su maletín negro saco una botella de agua bendita y empapó a la muñeca haciendo la señal de la cruz sobre ella.

Los disturbios se detuvieron inmediatamente y los Warren llegaron a casa con seguridad.

Después de que los Warren llegaron a casa, Ed sentó a la muñeca en una silla al lado de su escritorio. 

La muñeca levitó varias veces al principio, en seguida, parecía caer inerte. 

Durante las semanas que siguieron, sin embargo, la muñeca comenzó a aparecer en distintas habitaciones de la casa. 

Cuando los Warren salían y dejaban a la muñeca encerrada en el edificio exterior, a menudo regresaban y cuando abrían la puerta la encontraban cómodamente sentada en la silla de Ed. 

La muñeca también mostró odio por los clérigos que llegaron a la casa.


Annabelle museo ocultismo
Una foto más del Museo Ocultista de los Warren con su extraña colección de objetos, Annabelle se considera como uno de los objetos más peligrosos del sitio.


En una ocasión el Padre Jason Bradford, un exorcista católico, llegó a la casa. 

Al ver la muñeca sentada en la silla, se levantó y dijo: “Tú no eres más que una muñeca de trapo, Annabelle, no puede hacer daño a nadie”, y tiró la muñeca de la silla, momento en el que Ed exclamó: “Hubiera sido mejor que no lo dijeras”. 

Al salir una hora más tarde, Lorraine pidió encarecidamente al sacerdote que tuviera mucho cuidado al conducir y que la llamara cuando llegara a casa. 

Lorraine le predijo la tragedia de este joven sacerdote, pero tuvo que seguir su camino. 

Unas horas más tarde el padre Jason llamó a Lorena y explicó que sus frenos fallaron cuando entró en un cruce muy concurrido. 

Estuvo involucrado en un accidente casi mortal que destruyó su vehículo.

Este fue sólo uno de muchos eventos que ocurrieron durante los próximos años.

Los Warren tienen una caja construida especialmente para Annabelle al interior del Museo Ocultista, donde reside en la actualidad. 

Desde que la caja fue construida, Annabelle ya no parece moverse, pero la señalan como responsable de la muerte de un joven que llegó al museo en una moto con su novia. 

El joven, luego de escuchar la historia de Ed sobre la muñeca, desafiante subió y empezó a golpear la caja insistiendo en que si la muñeca podía dejar marcas en la gente, entonces quería ser marcado también. 

Ed le dijo al joven: “Hijo, tienes que salir” y lo llevó al exterior del edificio.

De camino a casa, el joven y su novia estaban riendo y burlándose de la muñeca cuando perdieron el control de la motocicleta y se estrellaron contra un árbol. 

El joven murió en el acto, pero su novia sobrevivió y fue hospitalizada durante más de un año. 

Cuando se le preguntó lo que sucedió, la joven explicó que se estaban riendo de la muñeca, cuando perdieron el control de la motocicleta.


Un video (en inglés), que cuenta la historia de Annabelle:

* Raggedy Ann es un personaje ficticio creado por el escritor americano Johnny Gruelle (1880-1938) en una serie de libros que escribió e ilustró para los niños. Raggedy Ann es una muñeca de trapo con el pelo de los hilos de lana roja con una nariz en forma de triángulo. 

El personaje fue creado en 1915 como una muñeca, y fue presentado al público en 1918 en el libro “Historias de Raggedy Ann“. 

Una muñeca también fue comercializada junto con el libro de gran éxito.

Gruelle creó a Raggedy Ann para su hija, Marcella, cuando ella le trajo una vieja muñeca de trapo y dibujó una cara en ella. 

Desde su estantería, sacó un libro de poemas de James Whitcomb Riley, y combinó los nombres de dos poemas, “The Raggedy Man ” y “Little Orphant Annie” Él dijo: ” ¿Por qué no llamarla Raggedy Ann?” (Raggedy Ann en español sería algo así como Ana Desarrapada).

Marcella murió a los 13 años después de haber sido vacunada contra la viruela en la escuela sin el consentimiento de sus padres. Las autoridades culparon a un problema pre-existente en el corazón de la niña, pero sus padres culparon a la vacunación. 
Gruelle se convirtió en un oponente de la vacunación y la muñeca de trapo se utiliza como un símbolo de la lucha contra esta práctica.

Las Raggedy Ann fueron hechas originalmente a mano, pero luego comenzaron a ser fabricadas por las empresas de juguetes.








  
 
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